Editorial No. 19.

Vivo en una pequeña ciudad de provincia de México, soy psicoanalista en un lugar que no pasa de los 500,000 habitantes. La ciudad de Xalapa, Ver. tiene una tradición intelectual añeja que sólo se ve ensombrecida por el poder político priísta, que siempre ha gobernado esta región de Veracruz, y eso se refleja en todos los aspectos de la vida social: autoritarismo, verticalidad de los procesos de mando sociales, corrupción, compadrazgo, etc.
La calle dónde vivo, a las afueras de la ciudad está rota en su pavimento de una manera violenta, hoyos enormes que los mexicanos llamamos baches, enormes fracturas que hacen peligrosa la circulación de vehículos y peatones. Hace no mucho tiempo era un lugar apartado de todo y no había líneas telefónicas que comunicaran la pequeña colonia dónde vivo con el resto del mundo – eso fue poco antes de los celulares, los smartphones y el internet – pero la calle tenía el pavimento en perfecto estado.
En un momento dado, la ciudad empezó a crecer aceleradamente y terrenos que habían sido cafetales y plantaciones de diversos productos, empezaron a poblarse de gente que venía de fuera de la región, capitalinos que huían del temblor del ´85, fuereños que buscaban mejores oportunidades de vida (es mi caso), jubilados que eligieron esta bellísima ciudad como punto para que transcurrieran con serenidad sus últimos años, norteños que escapaban de la violencia que ha asolado al país en los últimos años, jóvenes que no encuentran lugar en la economía formal de ciudades más grandes, etc.
No eran los únicos extraños en la ciudad, que siempre tuvo gente de fuera. Para ser una pequeña ciudad de provincia, tiene el placer y honor de poseer a la Orquesta Sinfónica de Xalapa que tiene renombre internacional, y que entre sus músicos tiene gente talentosísima de procedencia no sólo nacional, sino norteamericana, latinoamericana, europea, etc. También la Universidad Veracruzana tiene en su personal académico y de investigación, franceses, polacos, norteamericanos, españoles, y gente de todo el mundo que enriquece su composición y que la ha hecho un punto de encuentro para estudiantes de diferentes partes del país y del mundo. En buena parte, esos jóvenes universitarios, dan vida al resto de ciudad y la nutren con su buen ánimo.
La ciudad ha crecido desmesuradamente en los últimos años, decía. Se calcula que es la que tiene más automóviles por habitante en el país, y precisamente eso se refleja hoy día en su tráfico que ha llegado a un punto desquiciante.
El transporte público es muy malo y siempre ha sido un renglón descuidado en la administración de esta ciudad. Camiones viejos, contaminantes, destartalados, enormes, que no han dejado de circular y a los que se han agregado otros nuevos, enormes para el pequeño tamaño de las calles, que no hacen parada en dónde está dispuesto que la hagan y la hacen dónde no debieran, que no poseen ningún horario (¿Será posible algún día que haya algo así?) y que tienen, en general, un personal que no puede considerarse debidamente capacitado. Frente a estas deficiencias del transporte público se han multiplicado de una manera alarmante los taxis que albergan en su perfil de trabajadores, no sólo a asalariados que no terminaron una carrera universitaria, sino a profesionistas que no han encontrado lugar en el gobierno (lugar que da empleo a una parte importante de la población), la educación o la economía formal o informal. Ellos se comportan de una manera curiosa en general – desde luego hay muchas honrosas excepciones – y es que sabiendo que son la única alternativa para el transporte de la clase media frente al pésimo transporte público, actúan como si fuesen Bruce Willis en algún episodio de su interminable serie fílmica Die Hard o alguno de los motoristas de Mad Max, rebasando por la derecha, pensando que tienen prioridad sobre los automovilistas y no respetando al peatón. Todo esto es aceptado como una condición normal por el ciudadano corriente que quiere llegar a su destino para que no le descuenten el día, o para cubrir su puesto, hacer su negocio. Es parte del juego, y ha creado un problema más, todo mundo desea tener un coche y es un objetivo a alcanzar que complica más, el ya aturdido tráfico. De hecho, aquí el coche es un signo de status , que hace que la gente prefiera un auto nuevo a una casa cómoda o… a entrar a un psicoanálisis, a veces.
En los últimos años, debido al crecimiento de la población, se han elevado los requisitos de insumos y servicios. Alrededor de la zona de mi casa se han establecido bodegas de una compañía que se denomina Grupo Bimbo. Comprende no sólo la fabricación de pan de caja de diversas manufacturas (indispensable para nuestra vida cotidiana en la era postindustrial capitalista), sino también la de diversos y deliciosos pastelillos calóricos o diversas marcas de galletas y golosinas que sólo producen obesidad. También, dentro de este grupo industrial, está una empresa asociada, que se llama Barcel que fabrica botanas, dulces, y bazofias dirigidas no sólo a la población adulta sino principalmente a las mentes en formación de los niños que se convertirán en consumidores indefensos de estos productos.
Grupo Bimbo es una de las empresas de panificación más grandes del mundo. Líder en el continente americano, cuenta con más de 80 plantas y 800 centros de distribución localizada estratégicamente en 18 países de América, Europa y Asia. La Compañía, a través de sus principales subsidiarias, se dedica a la producción, distribución y comercialización de pan de caja, pan dulce, pastelería de tipo casero, galletas, barras de cereales, dulces, chocolates, botanas dulces y saladas, tortillas empacadas de maíz y de harina de trigo, tostadas, cajeta y comida rápida, entre otros. La Compañía fabrica más de 5,000 productos mediante, como: Marinela, Tia Rosa, Lara, El Globo, Oroweat, Mrs. Baird’s, Barcel, Ricolino, Coronado, La Corona, Milpa Real, Del Hogar, Ideal, Plus Vita, Pullman, Monarca, y Wonder, violando cualquier ley antimonopolio si es que existe.
Asimismo, la Compañía tiene una de las redes de distribución más extensas del mundo, con más de 35,000 rutas y una plantilla laboral superior a los 95,000 colaboradores. Cómo decía, Grupo Bimbo se encuentra organizado en dos divisiones: productos de panificación, y botana salada además de confitería. Todo esto tiene también operaciones en Centro y Sudamérica. Por su parte, las operaciones de botana salada y confitería se encuentran agrupadas en Barcel, S.A. de C.V. Adicionalmente, el Grupo tiene negocios complementarios a sus operaciones principales, los cuales prestan servicios a las compañías del Grupo. La Compañía opera en las siguientes regiones: México, EE.UU., Latinoamérica, Asia y Europa.
Mientras que con la marca Bimbo muestra una imagen de preocupación por la salud de la población, que promueve la sana alimentación y el crecimiento de nuestros niños; con la marca Barcel, presenta la cara de una empresa exclusivamente dedicada a buscar que obtengamos el mayor placer de la vida a través del consumo de sus productos. Las páginas web de ambas empresas son significativas en sus contenidos. Bimbo tiene una sobria presentación en colores frescos y básicos, suaves a la vista que presenta contenidos que llevan a vínculos como: Nutrisandwich, Más fuertes y sanos, Granos enteros, Recetas deliciosas, que combinan perfectamente con otros que hablan de Tu Equilibrio, Tu Familia. Es el pecho bueno kleiniano que alimenta, engorda y fortalece a sus hijos, se preocupa por nuestro bienestar y salud en todos los aspectos.
Barcel por su parte, tiene una página web que inicia con fotografías que se van alternando y se combinan de forma sugestiva, alucinaciones no claras al principio que van tomando la forma definida de deliciosas botanas en las que no se habla para nada de la salud, sino que se nos invita a vivir intensamente, aunque un vínculo pequeño en relación a los otros se marca como: Mitos y realidades de las botanas. Allí se dice que las botanas no causan cáncer, que las botanas no son sinónimo de chatarra pues de acuerdo al Instituto Nacional de Nutrición no hay alimentos chatarra, todo está en saber equilibrar adecuadamente nuestra alimentación, o sea la responsabilidad del perjuicio no es de ellos, sino de nosotros, nos dice el pecho malo que no asume la responsabilidad de sus actos.
El grupo Bimbo, es Jano el dios romano de dos caras, el poderoso de los comienzos y los finales, el día y la noche. Pulsión de vida y de muerte. Aquél que se llama Jano Patulsio y que sirve como portero para entrar a un lugar, y también Jano Clusivio el que está para cerrar la puerta y clausurar el paso. Es la imagen escalofriante de una criatura bicéfala o al menos de dos caras, que está para la verdad y la mentira, para nuestro bien y nuestro mal. Un ambivalente monstruo del que no podemos adivinar sus intenciones nunca.
Vuelvo a la calle dónde vivo. Paso de innumerables camionetas que llevan los productos a las tiendas, supermercados y pequeños establecimientos, también recibe enormes trailers que han roto el pavimento sin piedad. La empresa no se hace responsable de ese perjuicio a los habitantes de la colonia e incluso alrededor de sus puertas hay pequeñas cajas negras alineadas a extremos de sus puertas y que dicen: Veneno. Tal vez, veneno para ratas, pero que también afecta a las mascotas de los habitantes de la colonia, perros o gatos en su mayoría.
Para colmo, pusieron un almacén Bodega Aurrerá en la esquina, que sí facilita las compras diarias y hace accesibles muchos productos a los habitantes de la zona. Pero.. los arquitectos e ingenieros del armatoste , no se les ocurrió mejor cosa que derivar toda el agua (Desperdicios, Lluvia) sobre la calle habitada colindante, en lugar de la calle deshabitada con locales comerciales a su lado, y arrojar sobre los habitantes de la colonia en la calle, su mierda sin entubarla, además de desgastar todavía más el pavimento en fuertes lluvias cómo las que aquí se presentan… ¡Vaya cosa!
Los automóviles de los habitantes de esta zona, tienen que sufrir con sus amortiguadores y suspensión, las averías en la calle, rota en extremo que la mejor atención que llega a recibir de esta gente son rellenos de cascajo a los hoyos espantosos que han dejado sus vehículos. Y no mencionaré ya los problemas de tráfico que ocasionan a los habitantes, que ya se los imaginarán. Una muestra de que lo que menos les interesa a las empresas es la salud, el bienestar o el beneficio de sus consumidores, a pesar de la cara de preocupación, deseo de servicio y solicitud hacia los ciudadanos.
¿Por qué esta anécdota? ¿Cuál el propósito de relatar parte de mi vida y mis tribulaciones personales en la editorial de Cartapsi 19? Es sólo una pequeña muestra de cómo opera el gran capital y la industria en nuestra realidad actual, vista por la opinión de un psicoanalista y del desinterés por el ser humano que está en el verdadero centro de sus ordenamientos. Y una muestra de cómo podemos aceptar como normal lo que en absoluto lo es, de cómo los psicoanalistas nos dirigimos a la realidad tratando de verla críticamente.
Seguimos en el aire, hemos tenido un receso momentáneo que hace que publiquemos con retraso nuestro número 19, pero nuestra amistad y la intención de difundir el psicoanálisis mexicano es más presente que nunca y a partir del 20 seguiremos en línea a tiempo, una disculpa de antemano por su paciencia para encontrar nuestro material en línea actualizado.
Hemos tenido un par de actividades públicas que demuestran que no sólo somos un presencia virtual en el panorama del psicoanálisis mexicano, y que estamos trabajando tanto o más como al principio nos lo propusimos. Les pedimos que esperen por nuestras próximas actividades durante el año 2014 porque tenemos grandes sorpresas para todos ustedes. Y no olviden que estamos también en Facebook como página: Carta Psicoanalítica.

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