¿Será que ignoran, hermanos,
(porque estoy hablando a los que conocen ley)
que la Ley es amo sobre el hombre en tanto que éste vive?
San Pablo Romanos 7:1
De entrada el caso del pequeño Hans constituye el primer psicoanálisis con niños y Freud, aunque a distancia (a través del padre), lo trata
igual que a un adulto, como alguien en quien se operan efectos a través de
la palabra sobre sus construcciones fantasiosas. Su importancia teórica radica en que el
desplazamiento del significante a través de las fantasías del niño permite a Freud plantear la Histeria de Angustia y reflexionar sobre el síntoma.
En el caso Hans es muy evidente el entrecruzamiento de las dos
pulsiones: erótica, que calienta y construye vida y, de saber,
que lo lleva a conocer y a producir. Su deseo de saber se mueve en torno al hace-pipí.
En un principio, la madre de Hans pudo no haber escuchado a qué se refería el hijo con
el hace-pipí y caer en un significante
fallido que no representa lo mismo para ambos.
Pensándolo a
partir de Introducción teórica a las funciones del Psicoanálisis en Criminología [1] el crimen de la madre sería retener que ella no tiene hace-pipí, sustraer un objeto de saber en la
historia familiar. El crimen, la falta a
la Ley sería retener la verdad; porque tanto interés de Hans por el hace-pipí, su masturbación, su
enamoramiento hacia la niña en Gmunden, son
indicadores de que él conecta afectos eróticos con su hace-pipí y que se pregunta mas bien por lo que siente. La madre falsea entonces la respuesta, ignora
la Ley acomodando a Hans como su falo.
¿Qué otras
cosas hace el hace-pipí? Paulatinamente, el hace-pipí se va contextualizando y tomando diferentes
sentidos; le ayuda a distinguir categorías: porque los objetos vivos tienen
y los inanimados no.
La madre no
da a Hans un lugar fuera de sí misma, lugar al Nombre-del-Padre,
que haga triangulación previa al Edipo.
La mentira
de que la madre tiene falo da lugar a una obsesión que gira en torno al falo imaginario de la madre
y lo que él tiene por ofrecer para alcanzar la completud.
La mano que Hans pasa por el hace-pipí viene a recuperar la satisfacción que un día tuvo de la madre; la añoranza
original es de la mano de mamá.
Hans se retrae del goce excesivo por el voyeurismo en que
lo ha sumido la madre, mamá seductora y fálica, la fobia lo salva de esta
seducción (verla vestirse, sus cumplidos, dormir con ella), es un grito (de
jirafa, de Graf) al padre para que no lo deje solo con
la madre.
Realmente no hubiera llegado yo
a conocer el pecado
si no hubiese sido por la Ley
San Pablo Romanos 7:7
Retomando la
vinculación que hace Lacan sobre
la epístola de la Ley de San Pablo y la Ley en Psicoanálisis, para mí la
madre de Hans comete un crimen al ignorar la Ley y
sustraerle al hijo el esclarecimiento sobre la diferenciación de los sexos,
pero el padre comete también su crimen: estar ausente como padre real;
porque se ubica como par de Hans respecto a la madre y no ejerce la Ley. Es un padre bueno, culto, sumido en el matriarcado
con las visitas semanales a Lainz, además no regaña a
su hijo, no impone límite entre éste y la madre y, por si fuera poco no lo
escucha.
...ӎl
estaba ahí, al lado de su mujer, el tenía su rol, discutía, se hacía
<<mandar al diablo>>, aunque fuera un poco por la mujer, pero en
fin, el se ocupaba mucho del niño, no estaba ausente, y estaba tan poco ausente
que incluso hacía analizar a su niño” La carencia, es justamente del padre
terrible, el que prohibe a la madre, el que
fundamenta el principio del complejo de Edipo porque está ligado a la Ley
primordial de prohibición del incesto y que más allá de ejercer este rol su
sola presencia alcanza el efecto inconciente de interdicción en la madre.[2]
Se trata de
la intervención real del padre en torno a una amenaza imaginaria y no tanto a
cortar algo del cuerpo. “La
castración es un acto simbólico, cuyo agente es alguien real: el padre o la
madre que le dicen <<te lo van a cortar>>, y cuyo objeto es un
objeto imaginario”.[3]
La transferencia con Freud es la garantía de las palabras del padre, para Hans Freud es el garante de la Ley.
Cuando Freud tiene la primera entrevista con Hans aparece el soporte transferencial que va a permitir
el tratamiento. Al hacer que inicien un
diálogo, al decirle lo negro es el bigote de tu papá, Hans sabe que alguien lo va a escuchar, porque el padre
sólo traduce.
Las interpetaciones que Freud hace a Hans son desde el Saber y no desde el lugar de Sujeto
supuesto Saber, ello reporta un costo, se induce a Hans a actuar lo interpretado (acting-out). Por ejemplo, cuando el padre le dice: “si
no te pasas más la mano por el hace-pipí la tontería
se te irá yendo” y Hans responde: “pero si ya no me
paso más la mano”[4]
La carencia
del Padre Real se compensa con la presencia de Freud,
así la fobia se instaura supliendo a la metáfora paterna.
En el
momento que Hans le dice a su padre: “¡oh, no! Es tan intensa porque me sigo pasando todas las noches la mano por
el hace-pipí”[5] apunta dos llamados hacia el padre: 1)desmiente eso de que me lo van a cortar y 2)qué puedes
ofrecerme para que yo controle mi masturbación.
Cuando el
padre le explica que mujeres y hombres tienen hace-pipí diferente hay un esclarecimiento que abre opciones al pensamiento de Hans; así como la posterior aclaración de que los varones
no tienen hijos, posibilita que él ya no juegue a ser la mami de sus hijos imaginarios, sino el papi.
¿Qué hay más tigre de papel que una fobia,
en tanto que, muy a menudo
la fobia es una fobia que el niño tiene
al tigre de su álbum,
tigres realmente de papel?
Lacan Seminario
16, clase 20
A partir de Inhibición,
Síntoma y Angustia,[6] la angustia es una nebulosa de un estado afectivo que produce displacer y que
carece de representación, un temor indeterminado; desmantela al cuerpo, algo de
éste no se puede controlar.
Inhibición es
la limitación normal de una función (implica poner distancia entre el sujeto y
el objeto) y Síntoma es la variación o la nueva operación de una
función; entonces, al principio la angustia en Hans surge ante el caballo y la inhibición es a salir a caminar.
Según Freud en las fobias la angustia crea a la represión. La
fobia es un logro porque centra en un solo objeto a la angustia dispersa; así
parece más fácil controlar un miedo. El temor, el miedo específico se produce
porque ya hay una representación.
El espacio
del sujeto viene a organizarse en torno a ciertos límites que se convierten en
de-limitaciones.[7]
Para Freud las fobias se ubican como histerias de angustia y la
angustia en las zoofobias es angustia de castración.
En las
fobias llama más la atención la intensidad de la angustia que el contenido
asociado al miedo; en las fobias a animales no puede tratarse de una antipatía
común a todos los seres humanos, porque suelen escapar de la dimensión de
peligro normalmente aceptada, entonces, aparece como incomprensible. [8]
La angustia no proviene de la ausencia de
la madre, sino de su presencia, del deseo que ella ha puesto sobre Hans.
El objeto
fóbico en Hans se crea porque él tiene una pulsión
erótica hacia la madre, descarga esta energía masturbándose (principio de
placer) viene la represión como un mensaje del principio de realidad sobre el
de placer (amenaza de castración) pero la represión elimina a la representación
que lo guiaba hacia el objeto; la energía de búsqueda queda activa y por
desplazamiento una nueva representación ocupa el hueco que dejó la
representación original: el caballo.
El objeto
fóbico es un intento de sostener una pregunta sobre el deseo y la falta,
pregunta que queda sin respuesta, pero que produce una tensión en la que se
generan metáforas.[9] Hans está sujetado por la propia pregunta, por el deseo de su madre que él no puede
satisfacer porque quiere desear.
De acuerdo a Viltard las fobias infantiles parten generalmente de
un dibujo o juguete, algo cuya forma puede ser destruida; entonces no
hay objeto fóbico, se trata de los contornos resaltados. Así se puede
considerar que en el dibujo de la jirafa la forma del caballo cobra el valor de
un trazo escrito.[10]
En su
síntoma fóbico el caballo lo va a castrar a nivel Imaginario porque en lo
Simbólico la castración efectuada por el padre no se ha hecho patente.
La angustia
del fóbico sobreviene cuando se da cuenta que ha perdido su miedo, perdiendo el
miedo se pierde la seguridad porque ya no se sabe dónde es preciso detenerse.[11]
Hans expresa a lo largo de todo el caso lo que ha imaginarizado con sus fantasías. Asocia a un
significante privilegiado su angustia.
La elección
del significante caballo tiene relación con una ilustración que aparece en el
primer libro del niño. El miedo que despierta el caballo es porque primero
apoya la identificación con el padre y posteriormente la dificulta; esto último
produce la angustia que precede a la fobia[12]
Pero el
caballo según Viltard aparece también con un caballo
de balanceo que Freud regala a Hans en su tercer cumpleaños, la madre del
niño había estado en análisis con Freud, ...”Entonces,
a modo de fin de análisis ofrecer un caballo como revelación de lo que era
supuestamente retenido por el analista, incluso escondido en él, develamiento
último”...[13] se abre la interrogante ¿existe un vínculo
del fin de análisis de la madre con la construcción posterior que hace Hans en torno al caballo?
La contextualización de ese significante lleva por la relación
calle-caballo-mordida y está vinculada a la pregunta ¿quién piensa, antes de
dormir en la calle y en el paseo... la madre o Hans?
Caballo...
es el significante que se mueve vinculándose a otros en el análisis de Hans gracias a sus fantasías, sus construcciones míticas.
“por causa del
caballo
y por causa del caballo”
Hans
Antes de los
3 años Hans pregunta a su madre si tiene hace-pipí, ella responde afirmativamente; al ver ordeñar a una
vaca dice que del hace-pipí sale leche.[14]
A los 3 ½
años la madre lo sorprende tocándose el pene y hace la amenaza de castración
diciéndole que vendrá el doctor a cortárselo.[15] Pero esta amenaza no produce ningún efecto.
Hacia los 3
½ años ve el hace-pipí del león y a los 3 ¾ se
pregunta por el de la locomotora. Por esa época pregunta a ambos padres si
tienen hace-pipí, ambos contestan que sí y aparece la
primera vinculación con el caballo, cuando le dice a su madre que pensó que
ella tendría uno tan grande como el de un caballo.[16]
Aparece su
primera desconfianza a la teoría de la cigüeña cuando el día del parto ve
tinajas con sangre y manifiesta que no quiere ninguna hermanita. Una semana
después observa el hace-pipí de la hermana mientras
la bañan y asevera: cuando crezca se le hará más grande.[17]
En el caso
hay una evolución Real-Imaginario-Simbólico. Está la excitación en el hace-pipí (Real). La
necesidad de explicarse el nacimiento de su hermana, la pregunta a la madre ¿tu
también tienes un hace-pipí? (este cuestionamiento es
efectuado alrededor de los 3 ½ años de Hans, cuando inicia
la transformación en el cuerpo de la madre por el embarazo, probablemente
también estaba en el proceso de control de esfínteres, esto que el padre no
reporta permite que Hans abra un Imaginario con el
significante del hace-pipí). Luego hay un pasaje
Simbólico cuando el Imaginario se comparte con otro y circula el significante;
pero Hans no encuentra una verdad sino en el
Imaginario de la madre que él coloca en su Simbólico y toma como verdad, por
tanto su estructura tiene una falla Simbólica y Hans va haciendo crecer un Imaginario que estalla en la fobia.
A los 4 ½
años se resquebraja la posición de falo imaginario de Hans porque constata que su hace-pipí es pequeño (que no puede colmar a la
madre, está marcado cuando la madre le dice que es una porquería, indecente[18]) y porque es
destituido de esta función por su hermana.
Hacia sus 4
¾ de edad y durante el segundo viaje a Gmunden,
cuando ya manifestaba angustia al
anochecer, aparece el temor específico: “tuve miedo de que un caballo me
mordiera” [19] Aquí la angustia ya encontró como objeto al
caballo. Después de su cirugía en
amígdalas el temor se asocia a la
mordida: “No le pases los dedos al caballo blanco, de lo contrario te
morderá”[20] Cuando el niño se recupera, sale con el padre
a la calle y éste le esclarece la diferencia entre los sexos, Hans se siente bien porque hay pocos carruajes.[21]
Según Freud el esclarecimiento de los sexos despierta el complejo
de castración y se vincula a la fantasía de las jirafas; en la cual llega a la
correspondencia entre: jirafa grande-pene, grande (del padre) y jirafa arrugada
(miembro de la madre), donde a través de esta fantasía Hans no puede medir su hace-pipí con el de su padre y el sentarse
encima figura el deseo de posesión sobre la madre.[22]
Desde una
lectura lacaniana la jirafa grande tiene que ver con
la madre fálica y la pequeña con Hans, quien
comprueba que es una escritura al arrugarla y sentarse encima. Así hace pasar el falo a lo Simbólico. [23]
Con esto
pide al padre la garantía de que se puede hacer lo que se quiera con una jirafa
dibujada, por ejemplo arrugarla; al mismo tiempo es una petición al padre para
que valide el valor de intercambio del significante, ¿qué se puede hacer del
dibujo en tanto que significante? pero Max Graf continua con su sordera electiva y se pregunta
amparado en la teoría freudiana ¿qué quiere decir una jirafa arrugada?[24]
Hans,
arruga una palabra: el apellido paterno, puesto que entre la
pronunciación en alemán de Giraffe y Graf, g(i)raf sólo hay un ligero arrugamiento.[25] Al arrugar y aplastar el dibujo busca la integridad de su nombre.
“El
simbólico es el significante pero el cuerpo del simbólico es la lengua. Gracias
a la función de fonación la lengua permite “sonorizar” el significante y así
hacer sentido. Lo que Hans busca hacer por medio de este arrugamiento del sonido
de su Nombre propio es diferenciar el Nombre propio de la lengua común,
soportar que los sonidos de su nombre estén en la lengua sin que ello amenace
su integridad. Él busca hacer de su
nombre un trazo de escrito, fuera-lengua y fuera-sentido. Hace dos jirafas, ha disociado fonetización y significante. Una de las jirafas está sonorizada, grita (y
no grita cualquier cosa desde el punto de vista del sentido; ella denuncia esta
separación, esta disociación), y la otra jirafa es de papel, muda, arrugada. La
lengua resuena pero el significante es silencio. La portadora del Nombre propio, Lacan nos lo
hace notar, es Hanna. Ella es quien se convierte en el amo del caballo, del significante, y la
que por su lugar de ideal del yo, resuelve la cuestión de la posesión del falo. Por otro lado,
es a ella a quien Hans –cansado de las preguntas de
su padre sobre <<quiénes son estas jirafas>>- atribuye la jirafa
arrugada, el escrito, el significante. ¿Qué decir de este cuerpo del simbólico, para el pequeño Hans, de esta G(i)raf que grita? ¿Qué ocurre cuando el significante <<ruida>>?”[26]
Pienso al
ruido como herencia de su fobia, así Hans, Herbert Graf, se convierte en
músico y la música le permite sonorizar por medio de notas el significante, sin
recurrir a la palabra.
Volviendo a
las fantasías de Hans, tras aquella de las jirafas
aparece la siguiente con el padre: “He viajado contigo en el ferrocarril y
hemos roto una ventanilla, y el guarda nos ha llevado”[27] a partir de la cual, según Freud Hans vislumbra que está
prohibido ponerse en posesión de la madre.
Aparece la
intervención directa, personal de Freud sobre lo
negro alrededor de la boca, donde le habla sobre la rivalidad que siente
hacia su padre por querer a su mamá. Freud le
interpreta: “El
negro es el bigote y los anteojos de tu padre”, esto hace sentido, porque a
partir de entonces Hans empieza a manejarlo como un
atributo y detestar el calzón negro de su madre, los cojines negros del tren,
los caballos negros en las calles.
El caballo
no amenaza a Hans con incorporarlo porque sobre su
boca la fobia ha puesto el Negro que erige la barrera del miedo.[28] El padre interroga ¿Qué es este negro? ¿es hierro? ¿el bozal? ¿el freno? No, es el
Negro.
“La imagen
no está ya vinculada al cuerpo mas que por el Negro y el sonido no está
vinculado al significante más que por el ruido”[29]
Hasta aquí el caso constituye un llamado al
padre marcado por la rivalidad “debes
arreglártelas conmigo, debes estar enojado conmigo” Hans (invoca al padre Real) pide al padre que se haga responsable de su papel frente
a su mujer y que sea un padre del cual él pueda sentir miedo. Porque así, con el Don de la castración él podrá desear más allá del deseo de su madre.
Sin embargo,
ya que Hans no tiene miedo ante la palabra de su
padre, necesita el miedo hacia el caballo:
...”un miedo
no es una angustia, en el miedo se sabe a qué se le tiene miedo: <<un
caballo que muerde>>, eso es ubicable. La
angustia es el vacío, en cambio el caballo está delante de la puerta, a la
salida, está circunscripto y sobre todo puede ser
nombrado: un significante que hace borde, que hace littoral,
hace límite entre el exterior y el interior. Hans dice bien: <<eso muerde, cae>>. En cambio la angustia es confrontación [...] con el deseo de la madre en
donde uno es tomado, engullido, uno se pierde allí”. [30]
Las imágenes
de iniciación a las heridas y el choque tienen relación con el pasaje de la
castración materna (devoración de la madre) a la
paterna (rivalidad). En este recorrido el significante caballo aparece como
sigue:
1) vinculado
a la mordida, mordida de la madre (el punto de partida es la boca)
2) en
el juego de los caballos con las niñas (domestica al caballo, durante el
juego puede golpearlo)
3) en
el bigote del padre (lo negro) (el negro de la boca del caballo, el
caballo pasa de la madre al padre: metáfora paterna)[31]
Hans tiene aproximadamente 4 ¾ años, aparece en él la angustia frente a los
carruajes, a la partida de éstos, a que los caballos se tumben y a la
partida del carro con él adentro.[32]
A partir del carro que se va aparecen centros de temor, alrededor de los cuales gira
el restablecimiento de su seguridad, miedos de algo exterior, real; gracias a
lo cual ya no es simplemente un sujetado. Porque la fuente de su angustia y de su fobia es por estar sujetado como falo de la madre.[33]
La frase a
causa del caballo y a causa del caballo,[34] surgida en Gmunden cuando Fritz que jugaba a ser el caballo cae y a partir de la cual según Hans adquiere aposteriori la tontería, donde wegen (a causa de) conecta
la fobia con wägen (coche) por anudamiento homofónico; es decir, por arrugar las palabras.
Hans teme ahora a los carros pesados, a lo negro en la boca del caballo, al barullo
de las patas del caballo, asociado a: se tumbará y morderá.
Con la escena
de la caída de un caballo pesado estalla la fobia.[35] Él se ve en la caída (el movimiento de la caída disocia Imaginario y Real), en
ese caballo que hace barullo con las patas; porque ha caído como objeto a del plus de gozar de su madre (efecto de
nominación real), entonces aparece angustia.
No tolera la
caída del caballo, algo se inscribe más allá de la percepción de la caída real
del animal. Queda atrapado en esa
separación y se ve en el caballo caído.[36]
Empiezan a
desplegarse una serie de conexiones: caballo-barullo, Lumpf-defecar[37] en la bacinilla donde el carruaje cargado y la cesta de niños hacen alusión al cuerpo de la madre (cargado de hijos) y al cuerpo de él
(cargado de heces). En Lainz aparece el miedo a ir al baño[38] y accionar la descarga del inodoro por el barullo (fuerte-Lumpf y débil-pipí). Hans es el Lumpf y
teme irse por el excusado y se asocia al miedo a la bañera[39] en Gmunden.
Hans está incorporado a su madre, está dentro de su cuerpo, puede ser evacuado, por
eso percibe primero la desnudez y luego la ropa “las mujeres están desnudas
bajo su vestido” [40]
En la fantasía
del mecánico [41]cuando
él está en la bañera y aquel le mete un taladro en la panza están asociados el Lumpf, el barullo que hace con las patas el caballo que cae
y la panza de mamá embarazada de Hanna. A partir de
esto sale a la luz el deseo de que la hermana no naciera; o bien, de que
muera. Se asocia el barullo [42]con
los gritos de Hanna que Hans no tolera.
Después de
que ambos padres explican a Hans cómo vienen los
bebés al mundo, éste figura la fantasía de tener hijos y ubica al padre como
esposo de la abuela de Lainz y a su madre como pareja
suya, pero se ha producido un movimiento respecto a esos hijos fantaseados,
como dice Hans: “Antes yo era la mami, ahora soy el papi”.[43]
Finalmente, la fantasía del instalador [44]alude
a la castración paterna ”Ha venido y con sus pinzas me
sacó primero el trasero y me dio otro y
luego un hace-pipí” La mordida negra de la boca
materna se convierte en la pinza paterna. Aquí el instalador va a des-sujetar
algo, la angustia de estar sujetado, porque por estar sujetado no sabe a dónde
puede llevarlo eso.
Caballo que ha comido su carro
Contempla el horizonte.
Henri Michaux
Hans,
en realidad llamado Herbert Graf fue hijo del musicólogo Max Graf,
además de ser un destacado director de ópera a nivel mundial.
Interesante
coincidencia el caso Hans en Freud es un sendero de fantasías y encontrar que dedicó su vida a la música, remite
inevitablemente desde Freud al vínculo fantasía-arte.
“Existe, en
efecto, un camino de regreso de la fantasía a la realidad y es...el arte. Al
comienzo, el artista es también un introvertido, y no está muy lejos de la
neurosis. Es constreñido por necesidades pulsionales hiperintensas; querría conseguir honores, riqueza, fama y
el amor de las mujeres. Pero le faltan los medios para alcanzar esas
satisfacciones.” [45]
Que el
artista elabora a través de su obra sus sueños diurnos, sustrayendo lo personal
y disfrazando las fuentes prohibidas, posibilitando que otros extraigan
consuelo de su propio inconsciente, por lo cual el artista obtiene
agradecimiento y admiración, alcanzando por su fantasía de fama, poder y amor
de las mujeres.[46]
Porge[47] plantea que hacia el final de su vida Herbert Graf busca un encuentro
con el pequeño Hans, porque algo se perdió o quedó
incompleto en Schönbrunn. ¿Qué fue a buscar? ...”¿Un nuevo significante?”[48]
En 1971 Herbert Graf decide abrir un segundo centro en el festival de Salzburgo (encuentro
mundial de jóvenes con ópera, conciertos, teatro y danza) en Hellbrunn (hell Brunnen: fuente límpida) que puede asociarse a Schönbrunn (de shöner Brunnen: bella
fuente) éste último, sitio donde aparece la fobia de Hans.
Además los
dos puntos guardan similitudes, el primero es un castillo cercano a Salzburgo
como el segundo lo es con respecto a Viena y, ambos cuentan con parque y
zoológico. Graf muere en 1973, no obstante su proyecto le sobrevive.
Freud cree que Hans salió bien librado de la fobia con el
análisis; sin embargo, Lacan cree lo contrario, sobre todo respecto a su
sexualidad, donde ubica que aunque parezca heterosexual está cercano en algo a
la homosexualidad y estará limitado en su vínculo con la mujer.
La salida
del complejo de Edipo en Hans es falseada, aunque
haya salido gracias a su fobia, tendrá una vida amorosa marcada por el estilo
del Imaginario.[49]
Hans acude a ver a Freud 14 años después de su breve
análisis (1922), Freud refiere dicho encuentro, a
saber: ...”el análisis no había preservado de la amnesia el episidio, sino que él mismo había caído bajo ella”[50] Es decir, Freud alude aquí al éxito del psicoanálisis
en la infancia; sin embargo, Viltard leyendo a Lacan
ofrece una versión muy distinta donde Hans “no olvida
la fobia, está olvidado el mismo”.[51] Remitiendo a cierto fracaso.
...“algo no
ha sido abordado con Hans, es decir la relación con
las niñas, él modificó su relación con la madre y eso es bastante, pero en la
medida que el Padre Real le ha faltado, en la medida que su padre no había
hecho un análisis, hay algo que quedó detenido en cuanto a su narcisismo como
niño, su narcisismo de muchacho cuestionado por las niñas. El tiene niñas de sueños, niñas de su
imaginación, y allí hay un problema que ha quedado suspendido y que no ha sido abordado”.[52]
Las
producciones musicales de Graf adulto son niños
imaginarios en los que puede mirarse incorporado al cuerpo de su madre, pero en
una posición subjetiva que lo deja ausente de sí mismo. ¿Esto habría tenido
lugar si su análisis hubiera continuado? o bien, ¿si el de su madre hubiera
seguido?[53]
Max Graf escribe en 1942 “Cuando mi hijo nació, me
preguntaba si no debía sustraerlo del odio antisemita reinante, que en ese
momento difundía en Viena un hombre muy popular, el Dr. Luger. No estaba seguro de que no fuese preferible
que mi hijo fuera educado en la fe cristiana. Freud me aconsejó no hacerlo <<Si usted
no deja a su hijo ser educado como un judío, dijo, usted lo privará de esas
fuentes de energía que no pueden ser reemplazadas por nada. El tendrá que batirse como judío y usted
debería desarrollar en él toda la energía de la que tendrá necesidad en esta
lucha. No lo prive de este
beneficio>>” [54]
Ante
señalamientos como el anterior y por la intervención de Freud como padre simbólico es evidente que Hans no tuvo trangulación edípica, sino
cuarteto ¿De quién es hijo entonces, de Graf o de Freud?
A modo de
cierre
Freud habla de Hans como un Don Juan, mientras Lacan lee en
el caso una relación fallida con las mujeres.
Hans es el caballo que quiere librarse de su carro, de una carga que no puede
sostener; por ello el epígrafe de Michaux me ofrece
una solución: después de las fantasías de ser devorado, comerse la carga
significaría habérselas arreglado frente a ella y poder desear figurado
en contemplar el horizonte. Esta opción me hace pensar en Freud.
Sin embargo,
también puedo leerla como un destino: tragarse su fobia y ausente de sí mismo
mirarse en sus óperas. Idea que me remite a Lacan.
Hans es un caso seductor y un clásico de imprescindible revisión, creo que cualquier
lector queda fascinado con la frescura de su discurso y maravillado por una
especie de galope a caballo recorriendo sus fantasías; sin embargo, quizá su
mayor valor pueda estar en ponerlo a trabajar en la clínica psicoanalítica
infantil actual, en el caso por caso.
Bibliografía
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____Seminario
5 Las formaciones del Inconciente,
clase 9 La Metáfora Paterna I. 15 de enero de 1958 y clase 10 La Metáfora
Paterna II. 22 de enero de 1958.
____Seminario
16 De otro al otro, clase 20, 14 de mayo de 1969.
§ NOVOA, Víctor Las diferentes apreciaciones de Freud y Lacan sobre el caso del “Pequeño Hans”. En:
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§ PORGE, Erik Del desplazamiento al síntoma fóbico En: Littoral Revista de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis,
No. 2/3 blasones de la fobia, (traducción del No.1) Editorial la Torre
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§ VILTARD, Mayette Arrugar la Palabra, En: Littoral Revista de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis, No.13 El niño y el psicoanalista, (traducción del No.22), E.P.E.L., Córdoba, Argentina, octubre de 1991, pp. 25-46.