José Perrés H.
José Luis González F.
Introducción
Como parte del homenaje a Marie Langer, a los diez años de su desaparición física, que la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco a través de la Coordinación de la carrera de psicología organiza., nos es grato publicar estos documentos, dentro del múltiple material que ha quedado inédito, integrado fundamentalmente por seminarios, conferencias, supervisiones, cursos, entrevistas grabadas, cartas, borradores y participaciones públicas muy variadas en diversas partes del mundo.
En primer lugar una breve Autobiografía escrita en el año 1978 a solicitud de un editor norteamericano,
Philip L. Emmite, quien aparentemente pretendía publicarla en un libro titulado Perspecives on Mexican
Psychology. No sabemos si se haya editado, pero resulta interesante ver la forma en que la autora
se presenta a sí misma y comenta aspectos de su vida, su obra, sus inquietudes personales, sus
búsquedas e investigaciones, en fin, sus historias.
Hay un detalle inesperado en el que probablemente Mimi nunca reparó. Exiliada en México desde
hacía cuatro años y a los 68 de edad, escribe esta autobiografía, exactamente a la edad que tenía
Freud al escribir en 1924 su famosa Presentación Autobiográfica. No es extraño que el azar juegue
con nosotros, pero en este caso se lo agradecemos, al juntar una vez más en nuestra memoria a dos
figuras tan queridas y que tanto nos han marcado.
El segundo escrito que presentamos resulta aún más curioso. Se trata de una carta respuesta. Quizá
la pregunta que se le hace a Marie Langer y la contestación que ella escribe, hayan sido parte de
algun proyecto editorial. Supuestamente cierto sujeto (imaginario o tal vez real), inquiere a la Doctora
para acceder a un análisis individual. El que pregunta afirma que “habiendo elegido siempre los
mejores médicos, es decir, los conocidos para hacerme atender”, solicita por escrito la opinión y la
orientación de Marie Langer, aparentemente por su imposibilidad de sostener económicamente un
tratamiento psicoanalítico. Para esas fechas Marie Langer pertenecía a la Asociación Psicoanalítica
Argentina, que había cofundado y en la que trabajó activamente y con dedicación durante 29 años
como analista didacta, como docente del Instituto de Formación y donde integró muchas veces las
mesas directivas de la propia Asociación y sus diversas comisiones académicas.
Llama la atención a primera vista en su respuesta , un apego extremo a los lineamientos
institucionales más tradicionales de la I.P.A. (International Psycho-Analytical Asociation). Para los que
la conocieron en sus últimos años, parecería una contradicción, que aunque reparada por la historia,
causa desconcierto. Pero si se lee atentamente se observan sus inquietudes e incluso sus
convicciones políticas ante lo que denomina un “amplio y doloroso problema social”. No en vano
pone como ejemplo que una vivienda adecuada puede ser esencial para la salud mental y que ello
tampoco suele estar al alcance de gran número de personas. Como escribiría años después,
precisamente en la Autobiografía ya mencionada, habiendo ya cuestionado su propio atrapamiento
institucional anterior: “El psicoanálisis me interesa mucho. Pero combato su elitismo y la ideología que
le imprimen sus instituciones. Nunca creí que fuera un instrumento para cambiar el mundo. Pero sirve,
sin duda, para entender profundamente al ser humano”. Agregaba después de modo contundente lo
que hubiera dicho y que no dijo en su respuesta a la carta anterior: “ Lo primero me lleva a colaborar
con todos los que intentan, aunque con modificaciones hacerlo accesible (el psicoanálisis) a las
masas no pudientes...(ya que) un análisis que prescinde del contexto social, no basta para comprender
al hombre”.
En torno al tema de la casa que acabamos de mencionar, recordamos una pequeña anécdota que
la ilustra. Nos decía Mimi, hablando de dinero, que el mayor monto que ella podía concebir era
precisamente el valor de una casa, el hábitat imprescindible del ser humano. Todo lo que excediera
ese importe entraba ya en el registro de lo inimaginable e innecesario.
El tercer inédito que presentamos consiste en una conferencia de dos que realizó en el Centro Asistencial “el Peñón” en 1965, sobre la temática de la vocación, pensada en términos psicoanalíticos dentro del paradigma kleiniano que ella había asumido y desarrollado, dirigido aparentemente a un grupo de estudiantes. Su mayor interés radica precisamente en ser un tema poco abordado por Mimi en sus escritos y en sus intervenciones públicas, aunque en las supervisiones clínicas lo mencionaba con frecuencia como una objetivación de una historia de vida en el analizando. Incluímos una ronda de preguntas y respuesas realizada al término de esa conferencia resumida por el Dr. Fernando Acuña.
En síntesis, tres documentos de distintas épocas con los que evocamos diferentes facetas de esa “vieja dama sabia” - como decía E. Pavlovsky- firme e inmutable, que continúa brindándonos sus convicciones, su frescura juvenil, sus esperanzas y su capacidad de lucha por un mundo mejor, tanto a nivel interno como externo. Por siempre..