Conferencia de la Dra. Marie Langer, realizada en el Centro Asistencial del Este "El Peñón", el 4 de marzo de 1965.
La presente conferencia está destinada al estudio de las causas que impulsan a un individuo a
escoger determinada profesión u oficio. En ella se señalan los aspectos sanos o patológicos que
pueden impulsar inconscientemente la ser humano en dicha elección.
En Psicoanálisis el tema ha sido poco tratado. Últimamente en Buenos Aires el Dr. Wender ha
presentado un trabajo al respecto. Erickson se ha ocupado indirectamente del tema en su libro
"Infancia y Sociedad".
El tema es complejo y generalmente es enfocado desde muchos ángulos ya que abarca aspectos
muy diferentes.
En el aspecto social ocurrió con la Vocación lo mismo que una época sucedía con el amor. El amor
era hace algún tiempo, un privilegio reservado a unos pocos y sólo fue posteriormente cuando surgió
el derecho al amor individual. Durante mucho tiempo sólo existieron dos vocaciones posibles: la
vocación religiosa y la vocación médica. En las tribus primitivas, ambas coincidían generalmente. No
existían otras vocaciones diferentes a estas y las otras actividades que desempeñaban, tanto el
hombre como la mujer, estaban ya decididas y organizadas previamente, incluyendo en todo esto
aspectos sociales, de castas, etc.
En la actualidad y en términos generales, parece que el poder seguir el llamado vocacional es en
cierto sentido un privilegio que abarca la clase media y esto debido a la influencia que ha tenido la
enseñanza gratuita. En todo caso es una situación que depende de los social.
En términos más especiales, podemos decir que si una persona desea seguir una vocación que sea
muy especial, depende lógicamente de la sociedad y de que haya una necesidad social para que
pueda asumir tal o cual "rol".
La identificación ha jugado un papel muy importante. Lo que fuere el padre o similares, influían mucho
en la vocación del joven, pero hoy podemos decir que en ella influyen además factores internos de
suma importancia.
APORTE DEL PSICOANÁLISIS EN LA COMPRENSIÓN DEL FENÓMENO DE LA VOCACIÓN, EN SU FISIOLOGÍA Y PATOLOGÍA
Vocación es un llamado. Marañon nos habla de la vocación sacerdotal y de la médica como las dos
únicas vocaciones auténticas. En la religiosa se supone que quien llama es Dios, pero analíticamente
el "quien llama" se vuelve mucho más complejo.
Yo pensé que quien llama es un objeto interno necesitado o uno externo necesitado y destruido que
llama a la persona para que le ayude. Pensé que quien llama es el super yo o el objeto dañado mismo,
pero en una discusión en la Asociación Psicoanalítica Argentina, un compañero, el Dr. Abadi me dijo:
"llama también el niño mismo, el niño que uno ha sido que sigue exigiendo ayuda, Reparación, alimento,
cariño, etc." Esto es cierto. Después seguí pensando en los conceptos de mundo interno tanto en las
concepciones de la escuela clásica como de la escuela inglesa. Este mundo tiene diversas partes:
a) el niño que hemos sido,
b) el niño que hubiéramos querido haber sido; todo un mundo muy complejo de fantasías y de partes
infantiles,
c) los objetos (en sentido psicológico), con los cuales hemos tenido contacto desde el primer momento
de nuestra vida. Estas personas han quedado incorporadas en la fantasía a este mundo fantástico.
Entre estas partes se establece "el quien llama a quién" para ser reparado.
EL PSICOANÁLISIS CLÁSICO
Freud dijo que analíticamente se puede explicar vocaciones, logros culturales, pero no se puede
explicar en sí la capacidad o el genio.
Para hablar de vocación es necesario considerar tres factores importantes:
a) lo innato (ubicado en el ello), la capacidad innata y hereditaria,
b) la posibilidad social (a menos de que sea genio y cree esa posibilidad social),
c) la historia infantil del objeto.
En el trabajo de Freud sobre Leonardo Da Vinci, habla de un problema conflictual en la constelación
familiar de Leonardo, quien fue un gran pintor porque tenía una gran capacidad para pintar y además
la sociedad le permitió hacerlo, pero lo que pintaba y el cómo lo hacía, dependía de su propia historia
infantil y de la necesidad de repetirla. Freud describió analíticamente el juego de un niño cuando
observaba a su pequeño nieto: observó que el niño practicaba un juego que inventó, cuando la madre
se iba por un rato. El niño se tranquilizaba de la angustia que le producía esta ausencia, mediante su
juego que consistía en un carretel atado a un piolín, lo tiraba afuera de la cuna, lo halaba y el carretel
volvía. Cuando aparecía el carretel el niño se tranquilizaba. Freud dijo que a través de este juego el
niño superaba la ansiedad que le producía la ausencia de la madre, porque la podía recrear. Dedujo
que el juego sirve para elaborar conflictos y angustias. Este aspecto ha sido posteriormente muy
desarrollado por otros tales como Melanie Klein, Erickson, etc., pero Jacques un analista inglés va
más allá y dice: "Toda actividad social sirve para elaborar ansiedades internas muy profundas".
Nosotros que trabajamos con la mente enferma, nuestra actividad específica nos sirve para elaborar
conflictos internos nuestros, y si nos cortasen esta actividad correríamos tal vez el riesgo de enfermarnos
mentalmente. Es decir, se elaboran a través de la actividad que elegimos, una cantidad de conflictos
propios simultáneamente cuando ayudamos a los demás a elaborar sus conflictos. Tendríamos pues:
a) factor de vivencias infantiles,
b) factor de elaboración de conflictos.
Hay otros factores que tienen relación con la sublimación. Recuerda el concierto de Freud cuando la
menciona como mecanismo ideal para la superación de las tendencias pregenitales.
La evolución ideal sería la sublimación o "transformación de un instinto parcial" prohibido o rechazado
en algo socialmente útil y que preserva simultáneamente al objeto. Depende en buena parte del nivel
social en que se desenvuelva la persona. Así un niño con fuertes impulsos sádicos podría sublimarlos,
y de acuerdo con su nivel social llegar a ser carnicero o cirujano. Así cumpliría en ambos casos una
función socialmente útil.
¿Qué nos llevó a la Medicina? La curiosidad sexual infantil. El médico para el niño es una figura
especial, es el único que puede entrar y ver la intimidad de papá y mamá, del dormitorio, de los niños,
etc.; el niño muy curioso se puede formar la idea desde niño que cuando sea grande será médico.
Habría aquí:
a) identificación con personaje estimado en la familia,
b) necesidad de ubicar su curiosidad sexual infantil, y
c) necesidad de reparar.
Estos factores serían los actuantes en el médico o psicólogo que se dedican a la psicoterapia.
Según Melanie Klein, el niño muy pequeño atraviesa por diferentes fases antes de poder integrarse. En
un de ellas, en la primera, la esquizo-paranoide, prevalecen muchos temores: al ataque, a la
dependencia, etc., y frente a ellos el niño se defiende con inadecuadas defensas, omnipotentes y
mágicas. En una fase posterior ya no sufre tanto estos temores, no está a merced de tantos objetos
que no son ni personas completas sino partes, a merced de aquel mundo confuso dividido en bueno
y malo, sino entiende a la persona total y aprende a querer a la persona total y a preocuparse por ella.
Analíticamente se habla de una necesidad de reparar a estos objetos que en la fantasía fueron
atacados y destruidos en una primera época. Habría una Reparación que viene de la época en la
cual el niño atacó y destruyó sus primeros objetos y a los cuales pretende reparar en forma mágica y
omnipotente e irreal. Sería la Reparación Maníaca. Esta Reparación se caracteriza por:
a) va acompañada de desconsideración del objeto,
b) triunfo sobre el objeto; y
c) control del objeto.
La Reparación puede originarse también de otra fase más integrada, aquella en la cual hay
consideración y preocupación por el objeto. Pretende reparar el daño al objeto querido, pues le
preocupan los ataques hechos en la fantasía. Esta sería Reparación Depresiva que se caracteriza
por:
a) consideración por el objeto,
b) estima del objeto; y
c) cariño por el objeto.
Si en nuestra vocación intervienen muchos factores de la posición esquizo-paranoide, tales como
rivalidad, envidia, etc., el "llamado vocacional" no será otra cosa que la actuación de la parte infantil
que entra en rivalidad con la madre. Esta Reparación sería omnipotente, maníaca y reflejaría la
rivalidad y protesta de la parte infantil contra las figuras parentales.
Si la Reparación es más bien depresiva, correspondería a la parte infantil que tiene consideración,
estima y cariño por el objeto y actúa desde dentro del adulto que siente la vocación para reparar el
objeto dañado en la fantasía.
Como ejemplo del primero, el pediatra que al tratar a un niño llevado por su madre, termina por
acusarla de las causas que han motivado la enfermedad. Conscientemente estaría muy bien
intencionado, pero inconscientemente se identifica con el niño enfermo y ataca a la madre como aquel
quiso y no pudo hacer en su época. Los reproches del pediatra a la madre equivaldrían a la protesta
del niño ante su madre, que quiso decirle entre otras cosas: "qué bruta eres". Su rivalidad rabiosa
dirigida a la madre le hace confundir inconscientemente a esta señora con su madre de la propia
infancia. Así descarga su deseo oculto desde entonces, de manifestarle que "el lo hubiera hecho
mejor". Esta sería una Vocación Maníaca.
La Reparación Depresiva puede observarse en otro ejemplo. Tomando el caso de otro pediatra cuya
vocación corresponda a una más integrada, que considere al objeto. No sólo trata de curar al niño
sino de que éste se integra más al ambiente familiar y hace lo posible no sólo para ayudar al niño sino
también a la madre y al padre. Es pues la forma como su parte infantil trata ahora de reparar el daño
que en fantasía causó a sus padres y a sí mismo cuando niño. Esta vocación que hace actuar para
reparar este grupo familiar, la llamaríamos Vocación Depresiva.
Estos dos tipos de Reparación intervienen en todos nosotros, dependiendo todo de grado. De hecho,
cualquiera que quiera crear algo revolucionario, necesita cierto ímpetu paranoide, demostrar que todo
lo hecho anteriormente no estaba correcto, etc. Sería pues una Reparación Maníaca, pero para que la
persona pueda estar satisfecha realmente y en forma permanente de lo que hace, necesita una
Reparación del otro tipo, más autentica: la Reparación Depresiva. Esta es más genuina porque aspira
a reparar lo dañado y protege lo dañado en fantasía y no aspira a lograr como en el otro caso, un
triunfo sobre el objeto.
En el creador del método del parto sin dolor, observamos la actuación de la fantasía inconsciente que
en su caso lo indujo a una Reparación Depresiva. Era el mayor de once hermanos y por lo tanto testigo
de los sucesivos embarazos y partos de su madre. Estos han debido producirle muchos celos y rabia,
así como deseos de destruir a la madre, pero su afán reparador ha debido prevalecer pues fue capaz
de crear un método tendiente a evitarle sufrimientos a las madres. Quizá en su Reparación hubo una
parte maníaca en cuanto al método era una forma de decirle a la madre: "yo lo hago mejor que tú pues
es sin dolor", pro con todo prevaleció su deseo inconsciente de aliviar notablemente el dolor
ocasionado en el parto de otras madres, todo lo cual significaba una Reparación de la propia.
El método quirúrgico de la obstetricia moderna, que transforma el parto mismo en una intervención
quirúrgica parece ser un intento de rivalizar al hombre con la mujer que ha intervenido en muchas
actividades que tradicionalmente estaban destinadas a los hombres. La mujer es anestesiada y el
hombre partero interviene y "realiza" el parto sin la participación activa de la mujer.
En este caso vemos cómo prevalece la Reparación Maníaca en cuanto tiene el significado de rivalizar
y excluir a la mujer de un proceso que le es propio. Así se realizaría nuevamente el ataque por
rivalidad inconsciente hacia la propia madre de la infancia, transferida ahora hacia las otras mujeres
que van a ser madres.