PSICOANÁLISIS EN MÉXICO

ANTIGONA, LAS MADRES DE PLAZA DE MAYO Y EL PSICOANALISIS COMO PRACTICA DE LA VERDAD

Patricio Antonio Barrera (*)


Tal vez resulte hoy poco vigente tratar de levantar la bandera de la tragedia griega en momentos donde lo mediático suple tantos pensamientos que nos podrían relacionar con "algún compromiso", pero quizás con un poco de paciencia podamos llegar a un acuerdo, o por lo menos saber que no lo estamos y en que, en cuanto a la certeza de comparar un relato de Sófocles con las Madres de Plaza de Mayo y además decir que se juega una situación puramente analítica.

Muy a nuestro pesar, esto hay que decirlo, es lamentable como conmueve la vigencia de la tragedia en nuestros días. Sófocles, al mejor estilo de Discépolo(1), nos narra la historia de "Antígona", su necesidad imperiosa de enterrar a un ser querido muerto mas allá de las amenazas impuestas por las prohibiciones de Creonte, un rey totalmente confundido y para el caso necio, ya que solamente cree en la verdad que tiene ante sus ojos y no en la que se puede buscar.

Hay muchas maneras de decir lo que pasa y luchar por ello. Pero quizás no sean muchas las maneras de seguir y de insistir y retornar desde un lugar diferente en busca de la verdad. La soledad no es buena compañera en los casos en que hay todo un universo en contra de esa verdad "a descubrir" y más allá de la certeza de los canallas, justamente por la autoría, la respuesta empieza a ser un enigma inevitable para "los no enterados" que hasta miran con fastidio la manifestación por el descontento. De pronto comienzan a aparecer esbozos de verdad -esa que crece poco a poco y siempre de lo impensado- y ya son no pocos los que empiezan a acordar con ciertas "locuras" que antaño no daban ningún tipo de credibilidad. Así todos hablan de "lo antes prohibido" y lo que es peor, algo que antes era caratulado de relato psicótico (Eso es una locura!!! o su homónimo "algo habrán hecho..."). Y aunque algunos liberales hoy nieguen y luzcan el lugar de reales psicóticos sabemos que no lo son porque a diferencia de los "locas anteriores", cuya verdad fue develada poco a poco, estos segundos "aparentes psicòticos" son en realidad perfectos perversos ya que sabían y saben muy bien cual es el tema antes de que la verdad fluya poco a poco a veces en cámara lenta pero nunca dispuesta a retroceder.

Se ha hablado bastante de la comparación de Antígona con las madres de plaza de mayo y tal vez sea importante realzar una vez mas, por que no, esa similitud en busca de una verdad.

¿Por que el sentido de esa comparación con la tragedia de Sófocles? Pues por la búsqueda de la verdad a partir del “no-cumplimiento” de una ley totalmente violada (valga la redundancia) y por tratar incansablemente de simbolizar a través de la búsqueda.

Un trabajo totalmente analítico si se tiene en cuenta el "recorrido" que se utiliza para ir llegando lentamente al nódulo de la cuestión.

Muchas veces se pregunta la diferencia entre del psicoanálisis y otras terapias e incluso se critica la falta de practicidad (lo paradójico es que esto ultimo esta relacionado con el tiempo de duración y no con el conocimiento del porqué de la duración) y la cuestión elitista nunca quedará de lado ya que se ha llegado a decir "que no es para cualquiera" que tiene que ver con un nivel cultural.

Por supuesto que de lo dicho se podrìa hacer un libro con cada respuesta pero no es el tema convocante en estos momentos asì que habrà que limitar la respuesta. Cuando en realidad se dice que "no es para cualquiera" tal vez se haga referencia en especial a "la valentía" de esas “pacientes-personas”, pacientes, que inician una búsqueda para llegar a una verdad. Verdad que "no siempre es lo que se quiere escuchar" y en ese sentido se podrìa decir que lo elitista no estaría determinado por una cuestión cultural precisamente sino por una postura de vida, que no es poco.

En cuanto a la practicidad, nunca tan bueno el ejemplo en defensa del psicoanálisis de las madres de plaza de mayo, y su búsqueda incansable a partir de un recorrido silencioso teniendo como objetivo principal la verdad. La única que puede poner en su lugar algunos elementos psíquicos que no lo estarán mientras no se tenga que hacer con ellos.

Como "antígonas" buscando enterrar a sus muertos, contra todo, contra todos, lo entiendan o no, pues porque no hay sentido sin ese sentido. A partir de una muerte solamente hay cierre empezando por el entierro y duelo. Lo demás, que antes hayan estado “bailado solas” y que ahora tengamos la posibilidad de participar en un discurso antes vedado sería solo un detalle...

(1) Discépolo, Enrique Santos (1901-1951), autor, compositor, músico, dramaturgo y cineasta argentino.

(*) Miembro de la “Defensoría del Menor”, Secretaría de DD.HH. S.U.T.E.B.A Almirante Brown. Buenos Aires. Argentina.
TE.4 243-5163
Barrerap@netext.com.ar